Frente a un posible desabastecimiento, el Gobierno se muestra indiferente. Ante los enfrentamientos en las rutas, el Gobierno se muestra impávido. La situación en el interior del país se vuelva más y más confusa, más y más angustiante y sin embargo los funcionarios de la Casa Rosada se niegan a convocar al diálogo, resolver el conflicto, marcar el camino y devolver la paz.-
En los momentos en que el conflicto parece ya fuera de control el Gobierno se mantiene pasivo, dejando el futuro de todos los argentinos librado al azar.